Considerando los eventos ocurridos y “publicados” en las últimas semanas sobre el presente proceso electoral municipal-regional, y por qué no: en todos los procesos electorales de nuestro país; vemos con lástima cómo la democracia plena que dice existir en nuestra sociedad, es fofa e incrédula reduciéndose a la simple actuación y voluntad de unos “cuantos” agentes. A qué me refiero?

A modo de ideas sueltas, de comentario, les cuento que años atrás conversaba con un amigo y discutíamos -al menos eso tentábamos- acerca del siempre porvenir político de nuestro país y de la también siempre reinante masa demográfica que, a fin de cuentas, sirve de palanca a los "cuantos” hacia el poder -entiéndase “cargos políticos”-. Pues hablábamos, para comenzar, de la historia, y nos dábamos cuenta de que los pocos gobiernos civiles que ha tenido nuestro país, la gran mayoría terminaba en fracasos -golpes militares-, o simplemente terminaban y mal. Y es que recién en los últimos 30 años -qué viejo me siento- como lógicamente muchos han terminado “razonando”, es que los gobiernos elegidos han podido cumplir su cuota periódica y democrática -al haber sido en un proceso electoral legítimo-.

Son entonces estos últimos gobiernos productos de ciclos complejos y movimientos populares que se van repitiendo de tanto en tanto, siempre a favor del candidato más querido, del más identificado con las “necesidades del pueblo”. Siempre pendiente e Identificando quién es de la Derecha, de la Izquierda. Lo bueno de lo malo, o viceversa. Al estar falto de memoria y relajado en una domingo casero, empezaré con el primer gobierno de nuestro actual presidente; y es claro que con el respaldo histórico y político que su partido representaba -representa- en nuestra historia, le otorgó una ventaja enorme sobe su contrincante en aquel momento, Alfonso Barrantes, dándole la victoria contundente.

Luego, en las elecciones de 1990, entre Alberto Fujimori y Vargas Llosa, en la que como sabemos, se identificó a éste último a la Derecho política y por ende: entendido por esa gran masa -la pobreza- como un desentendido sobre las necesidades que a ella les corresponde. Inclusive, por ahí hubo rumores que en un partido de fútbol, en el que asistieron ambos candidatos, Vargas se situó en un palco o lugar de visible importancia, rodeado de personas en terno; sin embargo, Fujimori se situó en las bancas, entre el “populorum” ganándose al momento el cariño y respaldo, los cuales le terminaron dando la victoria en aquel proceso electoral. Lo mismo en el 95, contra Pérez De Cuellar, tema aparte el de la dictadura y fraude que supuestamente envolvieron tal proceso electoral.

Pues vemos que el pueblo identifica al que está con ellos asemejándolo con su condición, ya que la gente que “son de tener” son personas “malas” y buscarán qué aprovecharse, concepto que no se encuentra del todo errado. La desconfianza como un problema, es un desencadenante en momentos cruciales en las contiendas electorales. Entonces otro problema complejo es cómo resolver este problema, claro está.

Luego, vino lo que ya sabemos, se derrumbó la mafia fujimontesinista. Entonces tuvimos en el 2001 a un persistente Alejandro Toledo, respaldo por una disque heróica marcha de los Cuatro Suyos y no sé qué diablos más, su vida como lustra botas y su éxito en Harvard, ejemplo clarísimo para nuestras generaciones, sí señor!; por lo que terminó ganando dichas elecciones presidenciales frente a un García Pérez aún repudiado.

Y finalmente, en el 2006, Lourdes Flores, identificada como de Derecha, gracias a un video y a declaraciones vertidas en ciertos programas televisivos -con la ayuda de su padre- , fue perdiendo terreno en el favoritismo de la masa electoral, mientras que García se ubicaba poco a poco al “centro”: ni con los ricos, ni con los pobres, a común entender. Y claro, por una Izquierda “rayada” estaba Humala, que gracias a su “simpatía y carisma”, a su modo de entender las cosas, a su forma de expresar sus ideas, y a cómo es que deberían de ser, hablaba el lenguaje del pueblo; es decir, expresaba lo que el pueblo quería a rajatabla, he ahí su victoria en primera vuelta. Pero felizmente, quién sabe quién no salió elegido a fin de cuentas -y esperemos que se repita ahora que ha anunciado su próxima postulación-. La forma cómo te identificas con el pueblo hace necesario que los candidatos creen sus Avatar frente a la sociedad: siempre sonriente, condescendiente, amable, bondadoso.

Bueno pues, al parecer la democracia en nuestro país es eso, la aceptación de la gran mayoría por un determinado candidato buena gente, a secas. Es triste, pues que la gran mayoría en nuestro país no es de condiciones favorables -hablo de nosotros, de su gente-, el Perú es un país pobre, pobre económicamente, pobre de ideas, de voluntad, de solidaridad. Que se están haciendo esfuerzos por salir adelante, sí. Que se están haciendo esfuerzos por cambiar, sí. Pero ello nunca será suficiente -eficaz- como para que podamos llegar a un grado de desarrollo tal que sea sostenible y permanente. Hemos visto como los diarios y la gente habla de un crecimiento económico en los últimos años, pero eso no sirve si al fin de cuentas quienes terminan asumiendo los cargos directivos no son los mejores preparados. Los cargos políticos son cargos administrativos, de gestión, de saber invertir para todos y para futuro. No son para gente que mejor caiga o que más regalos haga durante una corta campaña electoral. O si?

 

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