Como venía diciendo en el post anterior (muy anterior), las sociedades que no cuenten con la capacidad suficiente para llevar a cabo un turismo [auto]gestionable y responsable, terminarán desperdiciando todo tipo de recursos y capitales humanos, cayendo inevitablemente en un profundo “mal-estar”, con un incremento de su desgaste y deterioro; por ello, el Turismo no puede llegar a ser sustentable sin una permanente implementación de herramientas básicas inclinadas especialmente a lograrlo. En consecuencia, todo esto no tendría sentido si no se cumple uno de sus objetivos supremos: lograr una mejor calidad de vida, alcanzar un “bienestar” para cada integrante de la sociedad.

Economía próspera
Un turismo responsable va de la mano de un turismo al alcance de todos, en el que las oportunidades no distinga condiciones. El principal recurso, incluso podríamos llamarlo “eje”, sobre el cual giran las transacciones (culturales, económicas, sociales, etc.) en el turismo debe ser el de una Economía próspera. Sin el crecimiento de esta economía próspera y por lo tanto permanente, que beneficie al entorno en el cual se implementa; es decir, tanto para los viajeros (en cuanto los costos de los pasajes, alojamientos, comidas, etc. y la calidad con la que éstos les son brindados) como para los que operan en él (restaurantes, hospedajes, tour operadores, agencias de viajes, etc.) no tendría sentido que el turismo se integre como eje de desarrollo. Recordemos que el turismo per se genera beneficios de distintos tipos y a diversas escalas, como vimos aquí, aquí y aquí. La economía, señores, alimenta. Eso es clarísimo. De ella forjamos la educación orientada a valores, a las buenas interrelaciones, a las buenas prácticas éticas; aprovechamos y desarrollamos al máximo nuestras aptitudes y actitudes.

Sin embargo, no todos tenemos la misma oportunidad de alcanzar a implementar, y mucho menos desarrollar constantemente estas “herramientas básicas”; me refiero especialmente a las zonas más alejadas (entendiéndose “alejada” como aquella distancia en la que la presencia de una política de algún gobierno provincial, departamental o central no llega, o no se siente), las zonas rurales, en las distintas provincias de nuestro querido país. Cómo es que se planea estos temas en aquellas zonas?.

 

Pues una de las tantas soluciones es que el crecimiento empiece internamente, generado por los propios pobladores, empleando herramientas como la mejora en la atención en los diversos servicios, el cuidado de los patrimonios, la responsabilidad con la que se asumen diversos (y cada) compromisos, entre otros muchos más. Iniciativa, iniciativa.

Siguiendo lo dicho en el párrafo anterior, una vez que se empiezan a establecer los criterios para este desarrollo económico, ya se forma y vislumbra los enfoques de negocios. Negocios que deberían ser [debidamente] gestionados por la misma comunidad en la que se emprende y beneficiará el comercio turístico. Pero para realizar un buena gestión de ésta, el consenso de las decisiones a tomar suponen estar a la orden del día. Desde ya asumimos algunas dificultades para llevar a cabo esto; pero vamos, por algo debemos empezar.  Debemos identificar las necesidades y problemas a resolver, luego proponer los lineamientos a seguir para conseguirlos, y finalmente llevarlos a cabo, hacerlos. Tenemos la idea, tenemos todo.

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