Como les comenté en un post anterior, acerca del Seminario Emprende Pucp 2009, celebrado el 23 de octubre, como parte de éste me inscribí y asistí al taller “Turismo Sostenible”. Aquí les cuento un poco cómo estuvo.

280506 (35)El taller fue expuesto por Eric Tribut (Eric, si alguna vez te topas con este humilde blog, por favor me corriges si el enlace no es correcto, gracias), que se presentó como un trabajador de una ONG y Consultora, especializada en el desarrollo turístico en zonas rurales. Luego, pasamos a presentarnos cada uno de los participantes: hubieron algunos que venían al taller porque pensaban crear, con un grupo de amigos, una agencia de viajes para escolares; otros, como funcionarios públicos, venían porque la municipalidad de su distrito los había enviado; un señor que tenía –o pensaba tener- un hotel y quería empaparse del tema; hubo de los que vinieron por simple curiosidad y a “saber más”; así también, de los que asistían porque les gustaba el tema, les sobraba el tiempo para ello, así como –ojo con esto- el dinero.

Eric comenzó su discurso sosteniendo algo, a mi parecer, interesante. Él dijo que no respaldaba, o en todo caso no estaba muy convencido de la idea de que el taller se llamara “Turismo Sostenible”. Por qué? Ello, debido a que la palabra “sostenible” deja la idea de un solo empuje, de un sola y primera iniciativa respecto a un programa o proyecto, cogerlo y dejar que se mantenga sólo durante el tiempo, cuando lo correcto, como dijo, debería ser lo “sustentable”, Turismo Sustentable.

Esta concepción de sustentabilidad en el Turismo se mantiene por varias razones, una de ellas es la continuidad. Dentro de ésta, se halla la idea de un empuje constante, de una independencia en su desarrollo, sustentado de lo que es la continua capacitación y autogestión de las personas que se benefician de este sector. Asimismo, el continuo otorgamiento y obtención de herramientas claves, como habíamos dicho: las capacitaciones, actualización de datos, la manutención de los recursos naturales y/o sociales-culturales; asegurará una continuidad en el tiempo, esto con la conjugación de elementos como la creatividad en armonía con el territorio.

Por otro lado, tenemos que la sustentabilidad impulsa la autogestión; es decir, la forma de saber cómo y de qué manera podemos obtener los recursos propios para viabilizar y llevar a buen puerto los proyectos y/o programas de turismo que tengamos planeado y veamos que satisfarán nuestra localidad, lo cual da paso a solicitar consensos para fomentar emprendimientos –individuales o colectivos-. Como resultado de esto, se promueve la retención local de los beneficios –de todo tipo- generados por el turismo; por ello debemos de tener muy cuenta que todo esto va de la mano con la incorporación de las buenas prácticas; vale decir: aprovechando responsablemente los activos culturales, ambientales y el capital social.

Finalmente, tengo que llamar la atención sobre esto último, lo cual nació a raíz de mi presentación inicial, que me parece muy importante, ya que sin una actitud responsable frente a nuestro entorno, qué hacemos con una necesidad urgente en contra del deseo de desarrollarnos de acá a cierta cantidad de años en adelante. Lo que obtendremos será un encuentro de tensiones entre lo cultural y su mero barateo de costos en sus ventas; es decir, podríamos encontrarnos con un rompimiento de lo especial (como es el caso de los rituales ceremoniales, por ejemplo), transformándolo en un producto más del mercado, tal simple souvenir de recuerdo.

(Continuará -que tengo práctica!-)

 

[Aquí les dejo un pequeño video que hiciere PromPerú como campaña publicitaria a nuestro Turismo. Fíjense en el concepto o en la voz que narra, algo peculiar: a alguien se le ha perdido el anillo?]

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